El Rey de la Transición da paso al Príncipe que el futuro juzgará

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Foto: Casa de S.M. el Rey

El lunes dos de junio comenzaba con la noticia de una comparecencia del Presidente del Gobierno a las 10:30h. En ella anunciaría la abdicación a la Corona del Rey D. Juan Carlos I. A las 10:39, la Casa de S.M. el Rey secundaba por Twitter la noticia.

Sin duda un día histórico, ya que no solo no es frecuente la abdicación de un Monarca, sino por el contexto en que ésta se produce. Esta renuncia al Trono poco tiene que ver con la de Carlos IV en favor de José Bonaparte, o la de Isabel II en Alfonso XII, en épocas que hacen que la actual situación parezca una balsa de aceite. Mucho menos parecido tiene con la de D. Juan en D. Juan Carlos, cuando el primero no ejercía la función regia.

Podríamos decir, sin arriesgar demasiado, que la abdicación de D. Juan Carlos – por sus características –, no tiene precedentes en la historia – al menos reciente – de España.
Pero como no soy historiador, no entraré más en detalles, no vaya a “meter la pata” más de lo estrictamente necesario. Mejor me dedico a lo mío, que es el análisis de los hechos recientes.

La decisión del Rey, a pocos ha dejado indiferentes.

Salvo grupos republicanos – que la única notica procedente de la Casa Real que acogerían con gusto sería la disolución de la misma –, el resto de la sociedad parece respetarla.
En el momento de valorar la trayectoria de D. Juan Carlos como Jefe de Estado hay un amplio abanico de posiciones. La mayoría aplaude su labor como árbitro del proceso de democratización de las Instituciones Españolas, pero algunos recuerdan las lagunas de nuestro sistema y lo señalan con el dedo a la hora de buscar un responsable.

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Imagen: Casa de S.M. el Rey

Foto: Casa de S.M. el Rey
El Escritor y periodista de investigación Santiago Mata piensa que su decisión de abdicar ha sido correcta, “como en general ha sido correcto su esfuerzo por unir a los españoles en lo fundamental” sin “inmiscuirse en el día a día de la política.” Sin embargo, Mata hace una salvedad importante y echa “en falta que hubiera tenido, si no ya una defensa activa, al menos un gesto a favor de la vida y en contra del aborto” y pone como ejemplo de ello al Rey de Bélgica – quien se acogió a una incapacidad temporal, evitando así tener que sancionar una ley que ampliaba el aborto –. “Si es fundamental defender la unidad y la igual dignidad de todos los españoles, a los primeros que hay que defender es a los más indefensos, los aún no nacidos.” – concluye –.

Clara Gil, politóloga y graduada en Derecho, quien ha recibido la noticia “con agrado”, considera que “España necesita ‘aires nuevos”, preparados “para afrontar los acontecimientos venideros.” Considera “una muestra de amor por la patria no aferrarse a un cargo por interés propio y saber cuándo es el momento de ceder en un cargo de responsabilidad, para lograr un bien mayor, en este caso una España mejor con un nuevo representante de la corona.”

Laura, estudiante de Historia, cree que “el momento escogido por Juan Carlos de Borbón es el adecuado, pues los nuevos tiempos y la coyuntura actual exigen que haya una cierta regeneración no sólo de la imagen de la monarquía, sino también de su idiosincrasia, algo que – espera – aborde el nuevo rey Felipe VI”. Considera que “el debate ‘Monarquía o República’ es legítimo y normal entre los ciudadanos, pero de momento no se contempla en la Constitución si no es a través de la disolución de las Cortes y la formación de un nuevo gobierno, algo que para nada conviene a España en las actuales circunstancias”. Piensa que “España necesita […]de unidad y estabilidad y cuyos debates deben ir orientados a solucionar otro tipo de problemas como el desempleo, la educación o los desafíos soberanistas.”

Un estudiante de Ingeniería reclamaba “un referéndum para que decidamos si Felipe reina o no. Si su padre se va, debemos decir nosotros si queremos que su hijo le suceda o no”. Añadía que “no importa que sea un proceso complicado, pero tenemos derecho a decidir si queremos república o monarquía”.

Los carlistas – según declaraciones de un joven que como tal se define –, no opinan “que este cambio sea tan importante como algunos piensan” ya que “el sistema de la partitocracia continúa en marcha”.

Lamenta que durante “El tiempo en el que Juan Carlos ha ocupado la Jefatura del Estado [39 años,] nuestra sociedad ha sido sometida a duras pruebas en forma de leyes a favor del divorcio, el aborto y el lobby homosexual. Nuestra sociedad ha sido casi destruida.” No espera “que cambien mucho las cosas con Felipe” y augura que “empeorarán si una auténtica reacción social no lo impide.” Como carlista considera que “sería ideal que todo el escándalo que está armando la izquierda sirviera para abrir los ojos a la sociedad y la gente recuperara la racionalidad, el espíritu de trabajo, de servicio y se volvieran a valorar instituciones tan importantes como la familia, los municipios, los cuerpos intermedios, etc.”

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Foto: Casa de S.M. el Rey

Foto: Casa de S.M. el Rey
Un estudiante de Derecho, define como “escandaloso” que el Rey sancionase las leyes mencionadas en el testimonio anterior y que ayudase “a imponer un sistema esencialmente injusto que condena a la pobreza a un gran porcentaje de España”, portando “el título de monarca católico, y llevando en su escudo el Toison de Oro, signo de la defensa de la Fe católica” – afirma –. Recomienda “a su sucesor que lea la historia de san Hermenegildo, que prefirió ser fiel a ser rey.”

El escritor Luis Español, por el contrario, en su blog opinionpublicada.com resalta el papel del Rey en la “normalización de España” y define el “actual sistema democrático del que gozamos en España” como “obra personal de don Juan Carlos.” Sin embargo, considera que los “defectos y cualidades de la Constitución de 1978 no son atribuibles, ni en lo bueno ni en lo malo al monarca, salvo en lo que se refiere al hecho constitucional en sí mismo”.

Antonio Martín, 27 años, recuerda junto a la figura del Juan Carlos I, la de Alfonso Suarez. “Dos personajes de la historia de nuestro país” que le “evocan la palabra ‘gracias’ por el servicio generoso, cercano, democrático y paciente hacía todos los españoles.” Añade que “España ha estado bien representada por el Rey durante casi estas cuatro décadas.” Antonio alza la “mirada a un nuevo futuro con una regeneración democrática en la que debemos estar tranquilos y confiados de que será un futuro próspero para los españoles de las manos de D. Felipe VI.”

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Foto: Casa de S.M. el Rey

Rocío, desde Suiza cuenta cómos su “primera impresión ha sido de agradecimiento a una figura que ha dado su vida por España y también preocupación por la nueva etapa que se abre.” No está “tan segura del aplomo del Príncipe para guiar ciertas situaciones que se pueden presentar. El tiempo lo dirá”.

El tiempo nos dirá si esta decisión de D. Juan Carlos ha sido acertada o no. Sin duda veremos cambios. La personalidad de los nuevos Reyes es muy distinta y ello cambiará la imagen de España. Si será para bien o para mal, solo Dios lo sabe.

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