Un mal no tapa otro mal

Un mal no elimina otro

Es natural tender a apoyar a las víctimas de cualquier abuso o ataque. Lo es porque somos conscientes de que han sufrido un daño injusto y condenable. No por ello debemos ensalzar la perfección de la víctima. El mal del agresor no tapa las malas conductas que pudieran tener las víctimas.

Nadie se merece ser insultado, agredido y menos aún asesinado. No se puede acusar ni responsabilizar a las víctimas del mal que otros realicen contra ellas. Pero ser víctima no convierte a nadie en perfecto ni transforma todas sus acciones en buenas.

Para condenar un atentado, no es necesario ensalzar a las víctimas. Basta mostrar el rechazo por el comportamiento del terrorista. Si las víctimas estaban reunidas para una u otra tarea, buena o mala, no afecta a la maldad del ataque.

Simplemente se trata de pedir respeto para la dignidad de toda persona, para su vida y su libertad y expresar el rechazo a quienes no las respetan.

Si -por ejemplo- un grupo de personas se reúne para organizar peleas de perros y alguien irrumpe en el encuentro disparando a los presentes, será lógico condenar el asalto. Pero ¿Por ello serían buenas las peleas de perros? ¿Estarían entonces justificadas las manifestaciones en apoyo a los aficionados a estos lamentables espectáculos?

Si las víctimas estaban reunidas para un fin intrínsecamente malo, tal vez no sea el momento más oportuno de mostrar la repulsa a esos fines, pero menos para ensalzarlos.

2 comments

  1. Hola, tipejo. O sea que, según tu dogmática manera de ver las cosas, las víctimas estaban allí reunidas para algo malo. Eres un auténtico impresentable.

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