Federico Lombardi

P. Federico Lombardi S.I. deja la Sala Stampa vaticana tras 10 años

Federico Lombardi S.I., ese hombre sereno, de paciencia infinita. Discreto, conciso y concreto. Jesuita y de los buenos. De oración y gran pedagogía. Periodista piamontés de setenta y cuatro años, con una amplia formación, que durante los últimos diez ha sido la cara visible de la Iglesia ante la prensa se despide.

Su trayectoria en los medios vaticanos ha sido intensa. Además de dirigir la Oficina de Prensa ha servido a la Iglesia en el ámbito de la comunicación como director del Centro Televisivo Vaticano y de Radio Vaticana.

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Le han tocado tiempos difíciles. Estamos inmersos en una etapa de reforma comenzada por el hoy Papa Emérito Benedicto XVI y continuada por el Papa Francisco. Este contexto requiere explicaciones rápidas y claras sobre situaciones complejas. Lombardi ha sabido, ir desgranando, profundizando, analizando cada uno de los elementos por separado, pero siempre en su contexto.

Se ha sabido adaptar rápidamente al cambio tan radical, en lo que a las formas se refiere, entre los últimos dos pontífices.

Ha ayudado a comprender los gestos del Papa, explicando su forma de ser y ha aclarando malinterpretaciones de sus actos o palabras.

También se ha adelantado a los errores de la prensa, dando pautas para evitarlos. Recuerdo la rueda de prensa del 18 de marzo de 2013 en el Media Center vaticano, en ella explicaba cómo sería la Misa de Inicio de Pontificado de Francisco. Lombardi advertía:

Como hemos visto, al Papa le gusta una cierta espontaneidad, daremos un texto suyo -con la Homilía en varias lenguas- pero puede darse el caso de que el Papa añada frases u observaciones mientras habla, por eso recomiendo que haya alguien que entienda italiano para poder ayudar a quien narre el acto.

Sin duda, el recuerdo más entrañable de la cerca de media decena de ruedas de prensa en el Media Center vaticano a las que asistí -y de muchas otras que he seguido online- es su paciencia, su capacidad para responder con serenidad a preguntas absurdas, malintencionadas o simplemente repetitivas. Siempre me ha sorprendido su manera de acoger a quien le lanza una pregunta, del tipo que sea.

Media Center Vaticano

Junto a su paciencia, destaca en él la virtud de la humildad. No tiene inconveniente en admitir sus limitaciones y responder “no lo sé, lo pregunto y se lo comunico”.

Su humildad no solo se veía entre las cámaras. Precisamente esta cualidad destaca en lo escondido. Lombardi sabe desaparecer para no acaparar los flases cuando el protagonismo corresponde a otros.

En los días que rodeaban el Cónclave en que fue escogido Bergoglio como Papa, -entre otros- el periodista Eduardo Martínez, subdirector de Paraula, comentaba cómo había visto al Padre Lombardi retirarse del Vaticano por Borgo Santo Spirito, a paso lento, con una gorra y una gabardina, sin ningún alarde. Contaba cómo le llamó la atención que alguien tan sumamente mediático esos días se alejara del epicentro informativo con discreción.

Son muchas las cualidades que han hecho de Federico Lombardi un gran director de la Sala Stampa. Ahora, por razones de edad, se retira dejando a su sucesor el reto de enfrentarse a un listón muy alto en lo personal y en lo profesional. Confiemos en sus capacidades y pidamos al Espíritu Santo que ilumine su trabajo por la Iglesia.

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