Qué es un alud y por qué se produce - José Luis N. Quijada

Qué es un alud y por qué se produce

🗓️enero 2, 2026 |

Cuando se habla de aludes, la imagen que suele venir a la cabeza es la de una gran masa de nieve descendiendo a toda velocidad por una ladera, levantando una nube blanca impresionante. Es una imagen potente, pero también engañosa.
La mayoría de los aludes que causan accidentes en montaña no son espectaculares, ni especialmente grandes, ni fáciles de identificar a simple vista antes de que se produzcan.

Entender qué es un alud y por qué se desencadena es el primer paso para reducir riesgos en montaña invernal.


Qué es exactamente un alud

Un alud es el deslizamiento repentino de una masa de nieve ladera abajo. No se trata de nieve “que cae porque sí”, sino de nieve que pierde su equilibrio y se pone en movimiento cuando se superan ciertos límites.

Ese desequilibrio puede producirse de forma natural o por la acción de una persona. Y aquí conviene subrayar algo importante:
muchos de los aludes mortales se desencadenan al paso de quienes los sufren.


Tipos de aludes (sin entrar en un manual técnico)

Existen varias clasificaciones, pero para entender el problema basta con conocer los más habituales:

  • Aludes de placa
    Una placa de nieve cohesionada se desprende al romperse una capa débil situada debajo. Suelen propagarse rápidamente y arrastrar grandes bloques.
  • Aludes de nieve suelta
    Masa de nieve en polvo, ligera y sin cohesión, que se desprende de forma repentina y se desliza ladera abajo, a menudo en forma de «V» o embudo, arrastrando principalmente nieve y gases
  • Aludes de fondo
    Afectan a todo el espesor del manto nivoso. Son menos comunes, pero pueden ser muy destructivos.

Es importante entender que la nieve no siempre está bien anclada a la ladera.


La pendiente: Un factor clave

Uno de los errores más comunes es pensar que los aludes solo ocurren en pendientes muy empinadas.
En realidad, la mayoría se producen en pendientes entre 25º y 45º, justo el rango que muchas veces utilizamos para progresar en montaña invernal.

Las pendientes suaves suelen ser seguras. En pendientes muy verticales, no suele acumularse tanta nieve.

El problema está en ese término medio que a menudo subestimamos.


Orientación y viento: Los grandes olvidados

Dos laderas aparentemente idénticas pueden comportarse de forma muy distinta:

  • La orientación influye en la insolación y en cómo evoluciona la nieve.
  • el viento transporta nieve de unas zonas a otras, creando acumulaciones peligrosas en sotavento

Muchas placas inestables no se forman donde ha nevado más, sino donde el viento ha depositado la nieve.


La temperatura y el tiempo

La nieve cambia constantemente.
Subidas bruscas de temperatura, lluvias, heladas nocturnas o periodos prolongados de frío influyen en la estabilidad del manto.

Un error frecuente es evaluar el riesgo solo con lo que vemos ese día, olvidando cómo ha sido la meteorología en los días anteriores.


El factor humano: Cuando el desencadenante somos nosotros

Es incómodo reconocerlo, pero necesario: En muchos accidentes por alud, la persona o el grupo actúan como desencadenante.

Una sobrecarga mínima —un solo montañero— puede ser suficiente para romper el equilibrio de una placa inestable.
Eso no implica culpabilidad, pero sí responsabilidad y conciencia del entorno.


Por qué entender esto es tan importante

Los aludes no son fenómenos caprichosos ni completamente imprevisibles.
Se producen cuando coinciden una serie de factores que, en muchos casos, podemos aprender a identificar y valorar.

Este primer paso no pretende convertirnos en expertos, sino ayudarnos a mirar la montaña invernal con más respeto y menos ingenuidad.


Para terminar

La nieve es uno de los grandes atractivos de la montaña invernal, pero también uno de sus mayores peligros.
Comprender qué es un alud y por qué se produce nos obliga a aceptar una idea fundamental: No siempre basta con que el día sea bonito o la huella esté marcada.

En el próximo artículo entraremos en algo que no se ve a simple vista, pero que lo condiciona todo: La estructura interna del manto nivoso.

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