Iniciación al senderismo (VIII): Seguir la ruta - José Luis N. Quijada

Iniciación al senderismo (VIII): Seguir la ruta

🗓️julio 22, 2022 |

Seguir la ruta correctamente es clave para llegar a nuestro destino sin incidencias relevantes. Puede parecer sencillo y aquí trataré de ayudarte a que lo sea.

Saber qué ruta vamos a seguir

Para seguir la ruta, lo primero es saber qué ruta vamos a seguir. Parece un juego de palabras, pero hay que tenerlo claro Ya hemos hablado cobre cómo escoger la ruta.

No se trata de «salir al campo a dar una vuelta». Eso está bien, pero requiere un conocimiento del terreno que, si estás leyendo un artículo de iniciación al senderismo, probablemente aún no tengas. Date tiempo. La experiencia lo hace todo.

Necesitamos conocer la ruta exacta: Metro por metro.

Seguir un track

El track de una ruta es la grabación de la misma. Puede provenir de alguien que ya la recorrió antes que nosotros, de una escapada anterior que hicimos a aquel lugar, o haber sido creada manualmente.

Este track se almacena como un fichero en el teléfono móvil, el ordenador o un dispositivo de navegación GPS.

Aquí asumiremos que todos lo usamos en el móvil -es la opción más frecuente-.

Para poder interpretar el track necesitaremos una aplicación de GPS. Hay muchas, pero siempre recomiendo Oruxmaps para Android (sin duda la mejor) y Gaia GPS para iPhone. Ambas se pueden obtener de manera gratuita, si bien Gaia GPS no ofrece mapas sin conexión en la versión free.

Una vez tenemos instalada nuestra aplicación, únicamente deberemos importar el fichero de ruta y, cuando nos dispongamos a andar, indicar a la app que deseamos seguirlo.

Grabar nuestros pasos

Es importante grabar al mismo tiempo nuestro recorrido.

Puede parecer absurdo, pues ya contamos con una grabación, pero verás cómo nos va a ayudar esta opción.

Por una parte, si encontramos alguna alteración de la ruta -como un camino cortado-, estaremos creando una versión actualizada, si nos desviamos para contemplar algo que nos llama la atención, esteremos ampliándola.

Pero esas no son las razones principales. Grabar la ruta nos permite saber por dónde hemos caminado y nos será muy útil en caso de desviarnos de la ruta.

En ocasiones ha sendas paralelas a distintas altitudes. Si miramos ocasionalmente nuestro móvil, podríamos pensar que estamos sobre al senda, sin embargo, si observamos que nuestra estela -la grabación que estamos haciendo- se acerca y aleja de la prevista, probablemente vayamos en paralelo -quién sabe si en algún momento la senda nos desviará de nuestro rumbo-.

Si nos hemos alejado de la ruta, también nos será de utilidad, pues indicará el punto en que nos separamos y veremos la distancia, lo que nos ayudará a valorar si volver sobre nuestros pasos o buscar una alternativa -si estás empezando, probablemente te interese volver por el camino conocido-.

Mirar a lo lejos

Cuando llevamos la ruta en el móvil es fácil caer en la tentación de mirarlo continuamente y no levantar la mirada.

Esto, además de hacer que nos perdamos el paisaje, limitará nuestra visión de conjunto. No sabremos por dónde vamos ni a dónde nos dirigimos.

Hay que confirmar de vez en cuando que estamos sobre la ruta prevista, pero también dejar cabida a la intuición: Visualizar el punto de destino -o uno intermedio- y dirigirnos a él.

La tecnología GPS no tiene una precisión absoluta. Si nos obsesionamos con estar sobre la ruta pintada, tal vez abandonemos la senda correcta en busca de una inexistente.

Conocer la ruta

Todo esto puede parecer complicado, pero si antes de salir hemos estudiado la ruta, resultará mucho más sencillo.

Una buena práctica consiste en trazar a mano sobre un mapa de la zona el trayecto el trayecto previsto. Ésto nos ayudará a tener visión de conjunto y conocer las distancias entre los distintos puntos clave de nuestra marcha.

Llevar un segundo dispositivo

No te fíes de tu móvil. Puedes perderlo, podría ahogarse la batería o romperse.

Es conveniente llevar un segundo teléfono -preferiblemente a parte-. También deberá estar preparado con la ruta y los mapas guardados, de modo que pueda ser usado en cualquier momento.

Adicionalmente, conviene que el dispositivo de respaldo no sea idéntico al principal. En ocasiones, los teléfonos fallan por las condiciones climáticas. Particularmente a causa del frío. Si son diferentes, aumenta la posibilidad de que no fallen al mismo tiempo.

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José Luis N. Quijada

Entre unos y ceros. Apasionado de la comunicación, el marketing digital y la programación; de la montaña y el ciclismo -si van de la mano, mejor-. Cubrí el último Cónclave.

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